Cuando el cuerpo habla lo que el alma calla


Cuando el cuerpo habla lo que el alma calla

Es increíble cómo el cuerpo habla las emociones que nosotros no somos capaces de soltar, de decir o incluso de reconocer.

Hoy escribo este texto con algo llamado cervicalgia. Es el término médico para el dolor en la región cervical, es decir, el cuello. Este dolor puede variar en intensidad y sentirse localizado o irradiarse hacia otras áreas como la cabeza, los hombros o los brazos.

En mi caso, empezó como ese dolor que llamamos “espasmo” y fue subiendo hasta convertirse en una presión intensa en la cabeza, adormeciendo mi mandíbula y boca. Aun así, no paré. Seguí trabajando, estudiando y cumpliendo con los quehaceres del hogar como si nada. El dolor llegó a ser tan fuerte que el brazo comenzó a dolerme demasiado y terminé llorando. A veces creo que lloraba no solo por el dolor físico, sino por todas las emociones que tengo guardadas.

Me he preguntado una y mil veces: ¿Por qué me cuesta descansar? ¿Por qué me cuesta no hacer nada?
No sé si a ti también te ha pasado. Llegué a varias conclusiones: a veces, la mejor forma que encontramos para acallar la mente o como la llama Margarita Pasos: "la loca de la casa" es mantenerla tan ocupada que no deje espacio para pensamientos incómodos. Otra teoría que encontré es que aprendí a vivir así para ser aceptada y reconocida en una sociedad donde parece que los logros, la carrera y la competencia profesional valen más que la salud mental.

Me cuestiona mucho que, aunque en mi forma de hablar y de vivir trato de enfocarme en la paz, la tranquilidad y la armonía, hoy, al escribir esto y abrir mi corazón, también muestro mis miedos y temores. Lo hago con la esperanza de darte ánimo. No sé en qué momento de tu vida me estés leyendo ni qué situación estés atravesando. Tal vez sea algo parecido a lo mío: cuando el cuerpo da un grito de auxilio y te obliga a parar.

Cada vez que me siento a escribir, espero que mis palabras le lleguen a alguien que las necesite. Pido al universo que cada texto, cada publicación, deje una huellita en sus corazones.

Quiero hacer un breve resumen de la biodecodificación porque sí, creo que el cuerpo, tarde o temprano, saca a la luz las emociones reprimidas. Eso no significa que dejemos de lado la medicina: necesitamos acudir al médico, permitir que los profesionales hagan los estudios pertinentes y sigamos sus indicaciones. En mi caso, aunque médicamente me dicen “cervicalgia”, emocionalmente estoy en un proceso de autoconocimiento para entender qué está pasando y cómo puedo, desde mi mente y emociones, ayudar a que mi cuerpo se sienta mejor.

La historia de Clara

Clara siempre fue “la fuerte” del grupo.
La que decía “estoy bien” aunque no hubiera dormido, aunque el trabajo le exigiera horas extra sin paga, aunque su corazón se sintiera a ratos hueco.
En sus redes sociales aparecía siempre con una sonrisa, un café bonito en la mano y frases motivadoras. Pero fuera de cámara, su cuerpo llevaba tiempo intentando contar otra historia.

Todo empezó con migrañas que aparecían justo los lunes en la mañana. Luego, esa sensación de nudo en la garganta cuando su jefe le pedía hacer algo con lo que no estaba de acuerdo. Después, el estómago, ardiendo como si hubiera comido fuego.

Fue en una sesión de terapia donde escuchó por primera vez la palabra biodecodificación.
Su psicóloga le dijo:
"Clara, el cuerpo es como un diario que no se puede romper. Aunque tú calles, él escribe todo lo que pasa"

El mapa emocional del cuerpo

Repasaron juntas un “mapa” de las emociones más comunes asociadas a distintas partes del cuerpo:



Imagen creada por Laura Sánchez Vivir Auténtica.mente con asistencia de inteligencia artificial (OpenAI, 2025). 
Inspirada en el enfoque de la biodecodificación.


  • Cabeza y cerebro: presión mental, exceso de preocupaciones.

  • Ojos: dificultad para ver una realidad tal cual es.

  • Oídos: resistencia a escuchar algo que incomoda.

  • Garganta y cuello: palabras no dichas, miedo a expresarse.

  • Hombros: exceso de responsabilidades asumidas.

  • Espalda alta: peso emocional de personas o situaciones.

  • Espalda baja y lumbar: miedos económicos, inseguridad.

  • Corazón y pecho: tristeza profunda, cierre emocional.

  • Estómago y digestivo: incapacidad para “digerir” una situación.

  • Hígado: ira contenida o resentimiento.

  • Manos: dificultad para soltar o tomar algo en la vida.

  • Rodillas: orgullo o resistencia al cambio.

  • Pies: falta de rumbo o sensación de estar estancado.

Mientras lo escuchaba, Clara recordó todas esas noches en que cerraba Instagram sintiendo que iba tarde en la vida, comparándose con viajes ajenos y logros de otros. Recordó las veces que aceptó trabajos que no quería por miedo a perder estabilidad. Y se dio cuenta de que su cuerpo llevaba años gritándole, pero ella había aprendido a ponerle silenciador.

El cambio no fue de un día para otro. Comenzó con pequeños actos:

  • Decir “no” cuando algo le incomodaba.
  • Silenciar notificaciones después de cierta hora.
  • Salir a caminar sin el teléfono en la mano.
  • Llorar cuando lo necesitaba.

Poco a poco, las migrañas se hicieron menos frecuentes, la garganta se aflojó, el estómago dejó de arder.

Para llevarnos hoy

Quiero que hoy nos llevemos algo valioso e importante: no se trata de grandes cambios de la noche a la mañana, sino de pequeños pasos que podemos dar para vivir de forma más auténtica.

Sé que quizás pienses: “Pero si la persona que escribe estas palabras está pasando por una situación de salud…”
Y sí, es cierto. Cuando decidí crear Vivir Auténtica-mente, lo hice creyendo que todos tenemos luchas universales. Y si hoy me está pasando a mí, quizá es porque el universo quiere que sea ejemplo y voz para alguien que esté atravesando algo parecido.

Por eso, probablemente muchas de las historias y reflexiones que comparta estarán teñidas por mi propio dolor, mi experiencia y mis aprendizajes. Pero te prometo que siempre estarán escritas con todo el amor posible, con la intención de dejar una huella en tu vida.



Referencias:

  1. Lipton, B. (2005). La biología de la creencia. Editorial Palmyra.

  2. Sabbah, C. (2015). Biodecodificación: sanar desde el origen. Editorial Kier.

  3. Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional. Editorial Kairós.

  4. Van der Kolk, B. (2014). The Body Keeps the Score. Penguin Books.

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