Ser Mamá: Entre Sueños Propios y Alas Heredada

Hace poco leí una frase que me tocó el alma:

"Hay mamás que crecen con sus hijos y otras que crían a sus hijos."

Y me sentí completamente identificada, porque yo soy de esas mamás que están creciendo junto a su hijo.

Soy esa mamá joven que se arriesgó, que apostó todo por traer a su hijo al mundo.

Soy esa mujer que decidió acompañar los sueños de su hijo mientras, al mismo tiempo, no deja de luchar por los suyos.

No voy a mentir: hay días agotadores.

A veces lo veo todo cuesta arriba, a veces siento que no puedo más, que me faltan las fuerzas.

Pero entonces lo miro a él, y también miro a mi niña interior...

Y me repito: "Todo lo puedes lograr, como hasta ahora lo has logrado."

Y adivinen, ya van 10 años caminando este proceso; Quise comenzar esta nota con esta pequeña reflexión personal porque estoy convencida de que lo que vivimos no nos pasa solo a nosotras. Son experiencias universales, compartidas en silencio por muchas otras mujeres que también son madres, soñadoras, valientes, humanas.

Si tú eres mamá y estás leyendo esto hoy, deseo de corazón que mis palabras puedan tocar tu corazón y regalarte un poquito de ánimo y esperanza. Porque este camino, aunque desafiante, es profundamente bello. Y porque no estás sola.


Ser mamá… qué palabra tan corta y tan infinita a la vez. Para muchos, “mamá” significa refugio, ternura, fortaleza. Es ese lugar seguro al que podemos volver una y otra vez, sin importar la edad ni las circunstancias. Pero, ¿alguna vez te has detenido a pensar en lo que significa “ser mamá” para ti?

Las madres son, en muchos casos, la primera gran figura de amor, guía y contención emocional. No solo cuidan, también enseñan, modelan el mundo emocional, y dejan huellas profundas en la autoestima, la forma de relacionarnos, y en cómo nos vemos a nosotros mismos.

Sin embargo, hoy en día, este rol ha sido puesto bajo una lupa intensa…

Ser mamá hoy: entre presiones, expectativas y cansancio emocional

Vivimos en una época donde a la maternidad se le exige perfección. Ser madre presente, trabajadora, emocionalmente estable, empática, saludable, organizada, con tiempo para todo… ¡y con cero margen de error!
La presión social no perdona, y muchas veces hace sentir que nunca es suficiente. ¿Te ha pasado?

La autoestima se tambalea con cada comparación, cada consejo no solicitado, cada mirada que juzga desde afuera. Y mientras todo eso ocurre, tú solo intentas hacerlo lo mejor que puedes, con lo que tienes, como puedes.

Gestionar tus emociones siendo mamá es un acto diario de valentía. Porque sí, hay cansancio, frustración, a veces culpa. Porque no siempre puedes con todo. Y está bien. No eres una máquina, eres humana.
En terapia he aprendido —y enseño— que validar lo que sientes y darte espacios para cuidarte no es egoísmo, es supervivencia emocional.

Hoy la crianza está llena de controversia. ¿Autoridad o crianza respetuosa? ¿Trabajar o quedarte en casa? ¿Pantallas sí o no? ¿Y si te separaste? ¿Y si el papá no está? ¿Y si ahora tu hijo adolescente parece querer irse de tu vida?

Todas esas preguntas duelen, pesan, confunden. Pero no estás sola. No hay una forma única de criar, pero sí hay una constante: tu amor, tu presencia, tu búsqueda de hacerlo mejor.

No intentes ser un rol que no te corresponde

Tal vez estés tratando de ser madre y padre a la vez, cuando nos separamos o cuando simplemente el padre no quiso estar presente en la vida de tus hijos, nos hacen creer que debemos ocupar otro lugar adicional. Pero en realidad no nos corresponde. El rol de mamá es inmenso, y no necesitas duplicarte para que tu hijo crezca bien. Confía en el poder que ya tienes, si no hay otra figura presente, está bien buscar apoyos, acompañamientos y otras redes, pero no olvides: tu rol como mamá ya es suficiente.

Mamá, lo estás haciendo bien

Tal vez nadie te lo dice, pero yo sí quiero hacerlo hoy: lo estás haciendo bien, a tu manera, con tus errores y aciertos, con tus días buenos y tus días oscuros. 
Sigue cuidando de ti. Porque si tú estás bien, tus hijos también lo estarán; no desde la perfección, sino desde la coherencia, el amor y el ejemplo de alguien que también se permite descansar, llorar, reír, equivocarse, volver a empezar.

Si eres mamá joven, como yo…

Te entiendo. A veces parece que todo se vuelve más cuesta arriba, y pues, si, estás formando tu vida mientras formas la de alguien más. 
Pero no dejes de soñar, no pongas tus metas en pausa por completo, tus sueños importan, recuerda lo que te dije cuando iniciamos esta nota, no importa si eres de las mamás que tuvieron que crecer junto a sus hijos, lo importante es que te demuestres que tus metas son tan importantes como las de cualquier otra mujer. 


Es un tris más difícil, sí. Pero no es imposible. Solo necesitas apoyo, herramientas, acompañamiento.

En terapia te puedo enseñar a reconectar contigo, a recuperar tu voz, tus ganas, tu poder.

"No hay una madre perfecta, pero sí millones de madres reales que aman con todo su ser."

— Adaptado de Donald Winnicott

Si estás leyendo esto, es porque el universo quería que lo leyeras. Espero de corazón poder llegar a tu vida para que tengas tu mejor versión.

Agenda tu sesión de psicología online al número 3229884892.


#BienestarEmocional #PsicologíaHumanista #SaludMental #VivirAuténticamente

Comentarios

Entradas más populares de este blog

E.N.E.R.G.I.A.

Una lloradita y a seguir adelante

Cuando el cuerpo habla lo que el alma calla