Ser mamá, no significa ser papá

 

Ser mamá, no significa ser papá: 

una invitación a no perder tu esencia


Hoy mientras corría, pensaba en que mañana es el Día del Padre y me surgió una pregunta inevitable: ¿por qué tantas veces se le exige a una madre cabeza de hogar asumir el “rol paterno”?

Ese pensamiento me acompañó durante el resto del día y me llevó a investigar:
¿Qué significan realmente estos roles? ¿Qué pasa con los niños cuando falta alguno? ¿Qué ocurre cuando una madre, intentando llenar ese vacío, se desconecta de su propia esencia?

La palabra “rol” se refiere al conjunto de conductas y expectativas que la sociedad asigna a una persona en función de su posición social o género. En la crianza tradicional:
Al padre se le ha asignado el rol de proveedor económico y autoridad disciplinaria.
A la madre, el de cuidadora afectiva y responsable del hogar.

Sin embargo, estos roles no son biológicos ni estáticos. Son construcciones culturales que han cambiado con el tiempo. Hoy, muchas mujeres trabajan, lideran hogares, crían solas. Muchos hombres también asumen el cuidado emocional y doméstico de sus hijos.
Como bien plantea Parke (2002), tanto hombres como mujeres tienen la capacidad innata de cuidar, vincularse y amar. La crianza no tiene género.

Entonces, ¿por qué seguimos diciendo que una madre debe “hacer de papá”?

Esta pregunta duele porque revela que, a pesar del cambio social, aún vivimos bajo estereotipos que:

  • Nos dicen que “el hombre es la fuerza” y la madre “el corazón del hogar”.
  • Le exigen a la mujer compensar con dureza lo que culturalmente se cree que solo un padre puede ofrecer: disciplina, límites, estabilidad financiera.

Incluso en familias conformadas por dos madres, se sigue preguntando: “¿Y quién hace de papá?”, como si los niños solo pudieran crecer sanos si alguien ocupa ese lugar masculino.

¿Qué dicen los estudios sobre las diferencias entre madres y padres?

Lamb, Pleck y Levine (1985) encontraron que:

  • Los padres tienden a fomentar la exploración, el juego físico y la tolerancia a la frustración.
  • Las madres suelen promover el juego simbólico y las normas sociales, conectando emocionalmente con sus hijos desde otra dimensión.

Parke (1998) también encontró que las madres castigan con base en las relaciones (“me duele lo que hiciste”), mientras que los padres se enfocan en las consecuencias físicas del acto.

Pero atención: nada de esto es exclusivo de un género. Estas características pueden estar presentes en cualquier persona dispuesta a vincularse y cuidar. La clave está en la presencia, el compromiso y la sensibilidad.

Quiero contarte la historia de Luna (nombre ficticio para proteger su privacidad). Luna creció sin su padre. Su madre, presionada por la sociedad, asumió un rol duro, distante, exigente.
Olvidó los abrazos, las risas, la complicidad. Luna creció sin una verdadera presencia afectiva. Hoy, en su adultez, vive con ansiedad, dificultad para confiar y heridas emocionales profundas.

Esta historia no es para juzgar a su madre. Es para recordar que una madre no tiene por qué convertirse en alguien que no es. No necesita “masculinizarse” para criar bien. Lo que un hijo necesita es presencia, afecto, estabilidad emocional y vínculo auténtico.


🌸 Un mensaje para ti, mamá

Si estás leyendo esto y crías sola a tu hijo o hija, te lo digo desde el corazón:
no estás fallando si no haces “de papá”. No tienes que ser dos personas.
Tú eres suficiente. Con tu ternura, tus límites amorosos, tu esfuerzo diario.
Eres madre, eres mujer, eres fuerza y sensibilidad.

En estos días he estado leyendo “El poder del ahora” de Eckhart Tolle, y una frase ha resonado mucho conmigo:

Confía.

Confía en el proceso, en tu intuición, en tu capacidad de amar. No te enfoques solo en “sacar a tus hijos adelante”, enfócate también en disfrutar el camino: las preguntas, los abrazos, los días buenos y los malos.


💌 Cierra los ojos un momento…

Respira.
Recuerda que tus hijos no necesitan una versión sobrecargada de ti.
Necesitan una madre conectada, humana, real.
Necesitan que vivas auténticamente como mamá y como mujer.


📚 Referencias:

  • Lamb, M. E., Pleck, J. H., Charnov, E. L., & Levine, J. A. (1985). Paternal Behavior in Humans.
  • Parke, R. D. (1998). Fatherhood. Harvard University Press.
  • Tolle, E. (1999). El poder del ahora. Gaia Ediciones.

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